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Lección 31
BIENVENID@S
No soy vÃctima del mundo que veo.
1. La idea de hoy es la introducción a tu declaración de emancipación. Una vez más, la idea debe aplicarse tanto al mundo que ves fuera de ti como al que ves dentro. Al aplicar la idea de hoy lo haremos de una manera que se utilizará cada vez más, con ciertas modificaciones que ya se irán indicando. En general, esta manera de practicar comprende dos aspectos: uno en el que aplicas la idea de manera más prolongada y otro en el que haces frecuentes aplicaciones de la idea en el transcurso del dÃa.
2. La idea de hoy requiere dos sesiones de práctica más largas que de costumbre, una por la mañana y otra por la noche. Se recomiendan de tres a cinco minutos para cada una de ellas. Durante ese intervalo, mira lentamente a tu alrededor mientras repites la idea dos o tres veces. Luego cierra los ojos y aplica la idea a tu mundo interno. Te liberarás de ambos al mismo tiempo, pues el interno es la causa del externo.
3. Mientras exploras tu mundo interno permite simplemente que cualquier pensamiento que cruce tu mente llegue hasta tu conciencia, obsérvalo por un instante y luego reemplázalo con el siguiente. Trata de no establecer ninguna jerarquÃa entre ellos. Observa su ir y venir tan desapasionadamente como puedas. No te detengas en ninguno en particular, sino trata de mantener un ritmo uniforme y calmado, sin ningún marcado interés por tu parte. Mientras estés sentado observando tus pensamientos serenamente, repite la idea de hoy en tu interior tan a menudo como quieras, mas sin ninguna sensación de premura.
4. RepÃtela además tan frecuentemente como puedas en el transcurso del dÃa. Recuerda que al hacerlo estás haciendo una declaración de independencia en nombre de tu propia libertad. Y en tu libertad radica la libertad del mundo.
5. La idea de hoy es también especialmente útil como respuesta a cualquier tipo de tentación que pueda presentarse. Es una declaración de que no vas a sucumbir a ella, aprisionándote asà a ti mismo.
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Lección 32
BIENVENID@S
He inventado el mundo que veo.
1. Continuamos hoy desarrollando el tema de causa y efecto. No eres vÃctima del mundo que ves porque tú mismo lo inventaste. Puedes renunciar a él con la misma facilidad con la que lo construiste. Lo verás o no lo verás, tal como desees. Mientras desees verlo, lo verás; cuando ya no lo desees ver, no estará ahà para que lo puedas ver.
2. La idea de hoy, al igual que las anteriores, es aplicable tanto a tu mundo interno como al externo, que en realidad son lo mismo. Sin embargo, puesto que los consideras diferentes, las sesiones de práctica de hoy tendrán una vez más dos fases: una dedicada al mundo que ves fuera de ti, y la otra, al que ves en tu mente. Trata de introducir en los ejercicios de hoy el pensamiento de que ambos se encuentran en tu propia imaginación.
3. Una vez más, comenzaremos la sesión de práctica de por la mañana y la de por la noche repitiendo la idea de hoy dos o tres veces mientras miras a tu alrededor al mundo que consideras como externo a ti. Luego cierra los ojos y mira tu mundo interno. Procura tratarlos a ambos con la mayor igualdad posible. Repite la idea de hoy sin ningún apresuramiento y tan a menudo como desees mientras observas las imágenes que tu imaginación le presenta a tu conciencia.
4. Se recomiendan de tres a cinco minutos para las dos sesiones de práctica más largas, siendo tres el mÃnimo requerido. Si notas que hacer los ejercicios te relaja, los puedes alargar a más de cinco minutos. Para facilitar esa relajación, escoge un momento en el que no preveas muchas distracciones y en el que te sientas razonablemente preparado.
5. Estos ejercicios se deben seguir haciendo asimismo a lo largo del dÃa tan a menudo como sea posible. Las aplicaciones más cortas consisten en lentas repeticiones de la idea según exploras tu mundo externo o tu mundo interno. No importa cuál de ellos elijas.
6. La idea de hoy también debe aplicarse inmediatamente a cualquier situación que te pueda perturbar. AplÃcala diciéndote a ti mismo:
He inventado esta situación tal como la veo.
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Lección 33
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Hay otra manera de ver el mundo.
1. Lo que se intenta con la idea de hoy es que reconozcas que puedes cambiar tu percepción del mundo tanto en su aspecto externo como en el interno.
Deben dedicarse cinco minutos completos a la sesión de práctica de por la mañana, asà como a la de por la noche. En estas sesiones debes repetir la idea tan a menudo como te resulte cómodo, aunque es esencial que las aplicaciones no sean apresuradas.
Alterna tu examen entre tus percepciones externas e internas, de tal forma que el cambio de unas a otras no sea abrupto.
2. Mira simplemente de pasada al mundo que percibes como externo a ti. Luego cierra los ojos y examina tus pensamientos internos de la misma manera. Trata de ser igualmente desapegado con ambos y de mantener ese desapego cuando repitas la idea en el transcurso del dÃa.
3. Las sesiones de práctica más cortas se deben hacer tan frecuentemente como sea posible. La idea de hoy debe aplicarse también de inmediato, de surgir cualquier situación que te tiente a sentirte perturbado. En estas aplicaciones, di:
Hay otra manera de ver esto.
4. Recuerda aplicar la idea de hoy en el momento en que notes cualquier molestia. Quizá sea necesario sentarte en silencio un minuto más o menos y repetir la idea para tus adentros varias veces. Cerrar los ojos probablemente te ayudará en este tipo de aplicación.
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Lección 34
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PodrÃa ver paz en lugar de esto.
1. La idea de hoy comienza a describir las condiciones que prevalecen en la otra manera de ver. La paz mental es claramente una cuestión interna. Tiene que empezar con tus propios pensamientos y luego extenderse hacia afuera. Es de tu paz mental de donde nace una percepción pacifica del mundo.
2. Para los ejercicios de hoy se requieren tres sesiones de práctica largas. Se aconseja que lleves a cabo una por la mañana y otra por la noche, con una tercera adicional a intercalar entremedias en el momento que parezca más propicio. Todas las sesiones deben hacerse con los ojos cerrados. Es a tu mundo interno al que deben dirigirse las aplicaciones de la idea de hoy.
3. Para cada una de estas sesiones largas se requieren alrededor de cinco minutos de búsqueda mental. Escudriña tu mente en busca de pensamientos de temor, situaciones que provoquen ansiedad, personas o acontecimientos “ofensivos” o cualquier otra cosa sobre la que estés abrigando pensamientos no amorosos. A medida que cada uno de estos pensamientos surja en tu mente, obsérvalo relajadamente, repitiendo la idea de hoy muy despacio, y luego déjalo ir y haz lo mismo con el siguiente.
4. Si comienza a resultarte difÃcil pensar en temas especÃficos, continúa repitiendo la idea para tus adentros sin prisas y sin aplicarla a nada en particular. Asegúrate, no obstante, de no excluir nada especÃficamente.
5. Las aplicaciones cortas deben ser frecuentes, y hacerse siempre que sientas que de alguna forma tu paz mental se está viendo amenazada. El propósito de esto es protegerte de la tentación a lo largo del dÃa. Si se presentase alguna forma especÃfica de tentación en tu conciencia, el ejercicio deberá hacerse de esta forma:
PodrÃa ver paz en esta situación en lugar de lo que ahora veo en ella.
6. Si los ataques a tu paz mental se manifiestan en forma de emociones adversas más generalizadas, tales como depresión, ansiedad o preocupación, usa la idea en su forma original. Si ves que necesitas aplicar la idea de hoy más de una vez para que te ayude a cambiar de parecer con respecto a alguna situación determinada, trata de dedicar varios minutos a repetirla hasta que sientas una sensación de alivio. Te ayudará si te dices a ti mismo lo siguiente:
Puedo substituir mis sentimientos de depresión, ansiedad o preocupación [o mis pensamientos acerca de esta situación, persona o acontecimiento] por paz.
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Lección 35
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Mi mente es parte de la de Dios. Soy muy santo.
1. La idea de hoy no describe la manera como te ves a ti mismo ahora. Describe, no obstante, lo que la visión te mostrará. A todo aquel que cree estar en este mundo le resulta muy difÃcil creer esto de sà mismo. Sin embargo, la razón por la que cree estar en este mundo es porque no lo cree.
2. Crees que formas parte del lugar donde piensas que estás. Eso se debe a que te rodeas del entorno que deseas. Y lo deseas para proteger la imagen que has forjado de ti mismo. La imagen también forma parte de ese entorno. Lo que ves mientras crees estar en él, lo ves a través de los ojos de la imagen. Eso no es visión. Las imágenes no pueden ver.
3. La idea de hoy presenta una perspectiva de ti muy diferente. Al establecer tu Fuente establece también tu Identidad, y te describe como realmente debes ser en verdad. La manera en que vamos a aplicar la idea de hoy es ligeramente diferente, ya que el énfasis recae hoy en el que percibe en vez de en lo que éste percibe.
4. Comienza cada una de las tres sesiones de práctica de hoy de cinco minutos cada una repitiendo la idea para tus adentros, luego cierra los ojos y escudriña tu mente en busca de los diversos términos descriptivos que te adjudicas a ti mismo. Incluye todos los atributos basados en el ego que te adscribes, sean positivos o negativos, deseables o indeseables, halagadores o denigrantes. Todos son igualmente irreales porque en ellos no te ves a ti mismo con los ojos de la santidad.
5. En la primera parte del perÃodo de búsqueda mental, probablemente pondrás mayor énfasis en lo que consideres son los aspectos más negativos de tu auto-percepción. Hacia el final del ejercicio, no obstante, es probable que lo que te venga a la mente sean los términos descriptivos más autoengrandecedores. Trata de reconocer que no importa en qué dirección se inclinen las fantasÃas que albergas acerca de ti mismo. En realidad, las fantasÃas no se inclinan en ninguna dirección. Simplemente no son verdaderas.
6. Una lista adecuada para la aplicación de la idea de hoy, la cual no ha sido seleccionada conscientemente, podrÃa ser:
Me veo a mà mismo como alguien del que otros abusan.
Me veo a mà mismo como alguien que está deprimido.
Me veo a mà mismo como un fracaso.
Me veo a mà mismo como alguien que está en peligro.
Me veo a mà mismo como un inútil.
Me veo a mà mismo como un vencedor.
Me veo a mà mismo como un perdedor.
Me veo a mà mismo como una persona caritativa.
Me veo a mà mismo como una persona virtuosa.
7. No debes pensar acerca de estos términos de manera abstracta. Se te ocurrirán a medida que te vengan a la mente diversas personalidades, situaciones o acontecimientos en los que tú figuras. Escoge cualquier situación en particular que se te ocurra, identifica el término o términos descriptivos que consideres pertinentes a tus reacciones a esa situación, y úsalos para aplicar la idea de hoy. Después que hayas nombrado cada uno de ellos, añade:
Pero mi mente es parte de la de Dios. Soy muy santo.
8. Durante las sesiones de práctica más largas probablemente habrá intervalos en los que no se te ocurra nada en particular. No te esfuerces en pensar cosas concretas para ocupar dichos intervalos, sino simplemente relájate y repite la idea de hoy lentamente hasta que se te ocurra algo. Si bien no debes omitir nada de lo que se te ocurra durante los ejercicios, no se debe “sacar” nada a la fuerza. No se debe usar ni fuerza ni discriminación.
9. Tan a menudo como sea posible en el transcurso del dÃa, aplica la idea de hoy a cada atributo o atributos que te estés adjudicando en ese momento, añadiendo la idea en la forma indicada más arriba. Si no se te ocurre nada en particular, repite simplemente la idea en tu interior con los ojos cerrados.
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Lección 36
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Mi santidad envuelve todo lo que veo.
1. La idea de hoy extiende la idea de ayer del que percibe a lo percibido. Eres santo porque tu mente es parte de la de Dios. Y puesto que eres santo, tu visión no puede sino ser santa también. ”Impecabilidad” quiere decir libre de pecado. No se puede estar libre de pecado sólo un poco. O bien eres impecable o bien no lo eres. Si tu mente es parte de la de Dios tienes que ser impecable, pues de otra forma parte de Su Mente serÃa pecaminosa. Tu visión está vinculada a Su Santidad, no a tu ego y, por lo tanto, no tiene nada que ver con tu cuerpo.
2. Hoy se requieren cuatro sesiones de práctica de tres a cinco minutos cada una. Trata de distribuirlas equitativamente y de hacer las aplicaciones más cortas a menudo para asà asegurar tu protección durante todo el dÃa. Las sesiones de práctica más largas deben hacerse de la siguiente forma:
3. Cierra primero los ojos y repite la idea de hoy varias veces lentamente. Luego ábrelos y mira a tu alrededor con bastante lentitud, aplicando la idea de manera especÃfica a cualquier cosa que notes en tu observación informal. Di, por ejemplo:
Mi santidad envuelve esa alfombra.
Mi santidad envuelve esa pared.
Mi santidad envuelve estos dedos.
Mi santidad envuelve esa silla.
Mi santidad envuelve ese cuerpo.
Mi santidad envuelve esta pluma.
Cierra los ojos varias veces durante estas sesiones de práctica y repite la idea para tus adentros. Luego ábrelos y continúa como antes.
4. Para las sesiones de práctica más cortas, cierra los ojos y repite la idea; mira a tu alrededor mientras la repites de nuevo y finaliza con una repetición adicional con los ojos cerrados. Todas las aplicaciones, por supuesto, deben llevarse a cabo con bastante lentitud y con el menor esfuerzo y prisa posibles.
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Lección 37
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Mi santidad bendice al mundo.
1. Esta idea contiene los primeros destellos de tu verdadera función en el mundo o, en otras palabras, la razón por la que estás aquÃ. Tu propósito es ver el mundo a través de tu santidad. De este modo, tú y el mundo sois bendecidos juntos. Nadie pierde, a nadie se le despoja de nada y todo el mundo se beneficia a través de tu santa visión. Significa el fin del sacrificio porque le ofrece a todo el mundo su justo merecido. Y todo el mundo tiene derecho a todo, ya que ése es su sagrado derecho como Hijo de Dios.
2. No hay ninguna otra manera de poder eliminar la idea de sacrificio del pensamiento del mundo. Cualquier otra manera de ver inevitablemente exige el que algo o alguien pague. Como resultado de ello, el que percibe sale perdiendo. Y no tiene ni idea de por qué está perdiendo. Su plenitud, sin embargo, le es restaurada a su conciencia a través de tu visión. Tu santidad le bendice al no exigir nada de él. Los que se consideran a sà mismos completos no exigen nada.
3. Tu santidad es la salvación del mundo. Te permite enseñarle al mundo que es uno contigo, sin predicarle ni decirle nada, sino simplemente mediante tu sereno reconocimiento de que en tu santidad todas las cosas son bendecidas junto contigo.
4. Hoy debes dar comienzo a las cuatro sesiones de práctica más largas —las cuales han de tener una duración de tres a cinco minutos cada una— repitiendo la idea de hoy, a lo cual ha de seguir un minuto más o menos en el que debes mirar a tu alrededor a medida que aplicas la idea a cualquier cosa que veas:
Mi santidad bendice esta silla.
Mi santidad bendice esa ventana.
Mi santidad bendice este cuerpo.
Luego cierra los ojos y aplica la idea a cualquier persona que te venga a la mente, usando su nombre y diciendo:
Mi santidad te bendice, [nombre].
5. Puedes continuar la sesión de práctica con los ojos cerrados o bien abrirlos de nuevo y aplicar la idea a tu mundo exterior si asà lo deseas; puedes alternar entre aplicar la idea a cualquier cosa que veas a tu alrededor o a aquellas personas que aparezcan en tus pensamientos o bien puedes usar cualquier combinación que prefieras de estas dos clases de aplicación. La sesión de práctica debe concluir con una repetición de la idea con los ojos cerrados, seguida inmediatamente por otra repetición con los ojos abiertos.
6. Los ejercicios más cortos consisten en repetir la idea tan a menudo como puedas. Resulta particularmente útil aplicarla en silencio a todas las personas con las que te encuentres, usando su nombre al hacerlo. Es esencial que uses la idea si alguien parece causar una reacción adversa en ti. Ofrécele la bendición de tu santidad de inmediato, para que asà puedas aprender a conservarla en tu conciencia.
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Lección 38
BIENVENID@S
En esta situación con respecto a _____ en la que _____ se ve envuelto, no hay nada que mi santidad no pueda hacer.
No hay nada que mi santidad no pueda hacer porque el Poder de Dios reside en ella.
No hay nada que mi santidad no pueda hacer.
1. Tu santidad invierte todas las leyes del mundo. Está más allá de cualquier restricción de tiempo, espacio, distancia, asà como de cualquier clase de lÃmite. El poder de tu santidad es ilimitado porque te establece como Hijo de Dios, en unión con la Mente de su Creador.
2. Mediante tu santidad el Poder de Dios se pone de manifiesto. Mediante tu santidad el Poder de Dios se vuelve accesible. Y no hay nada que el Poder de Dios no pueda hacer. Tu santidad, por lo tanto, puede eliminar todo dolor, acabar con todo pesar y resolver todo problema. Puede hacer eso en conexión contigo o con cualquier otra persona. Tiene el mismo poder para ayudar a cualquiera porque su poder para salvar a cualquiera es el mismo.
3. Si tú eres santo, también lo es todo lo que Dios creó. Tú eres santo porque todas las cosas que Él creó son santas. Y todas las cosas que Él creó son santas porque tú eres santo. En los ejercicios de hoy vamos a aplicar el poder de tu santidad a cualquier clase de problema, dificultad o sufrimiento que te venga a la mente tanto si tiene que ver contigo como con otro. No haremos distinciones porque no hay distinciones.
4. En las cuatro sesiones de práctica más largas, que preferiblemente han de tener una duración de cinco minutos completos cada una, repite la idea de hoy, cierra los ojos, y luego escudriña tu mente en busca de cualquier sensación de pérdida o de cualquier clase de infelicidad tal como la percibas. Trata, en la medida de lo posible, de no hacer distinciones entre las situaciones que son difÃciles para ti y las que son difÃciles para otro. Identifica la situación especÃficamente, asà como el nombre de la persona en cuestión. Usa el siguiente modelo al aplicar la idea de hoy:
En esta situación con respecto a _____ en la que me veo envuelto, no hay nada que mi santidad no pueda hacer.
En esta situación con respecto a _____ en la que _____ se ve envuelto, no hay nada que mi santidad no pueda hacer.
5. De vez en cuando puedes variar este procedimiento si asà lo deseas y añadir algunos de tus propios pensamientos que vengan al caso. PodrÃas, por ejemplo, incluir pensamientos tales como:
No hay nada que mi santidad no pueda hacer porque el Poder de Dios reside en ella.
Introduce cualquier variación que quieras, pero mantén los ejercicios centrados en el tema:
“No hay nada que mi santidad no pueda hacer”.
El propósito de los ejercicios de hoy es comenzar a inculcarte la sensación de que tienes dominio sobre todas las cosas por ser Quien eres.
“No hay nada que mi santidad no pueda hacer”.
El propósito de los ejercicios de hoy es comenzar a inculcarte la sensación de que tienes dominio sobre todas las cosas por ser Quien eres.
6. En las aplicaciones cortas y más frecuentes, aplica la idea en su forma original, a no ser que surja o te venga a la mente algún problema en particular que tenga que ver contigo o con otra persona. En ese caso, usa la forma más especÃfica.
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Lección 39
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Mi santidad es mi salvación.
1. Si la culpa es el infierno, ¿cuál es su opuesto? Al igual que el texto para el que este libro de ejercicios fue escrito, las ideas que se usan en los ejercicios son muy simples, muy claras y están totalmente exentas de ambigüedad. No estamos interesados en proezas intelectuales ni en juegos de lógica. Estamos interesados únicamente en lo que es muy obvio, lo cual has pasado por alto en las nubes de complejidad en las que crees que piensas.
2. Si la culpa es el infierno, ¿cuál es su opuesto? Ésta, sin duda, no es una pregunta difÃcil. La vacilación que tal vez sientas al contestarla no se debe a la ambigüedad de la pregunta. Pero ¿crees acaso que la culpa es el infierno? Si lo creyeras, verÃas de inmediato cuán directo y simple es el texto, y no necesitarÃas un libro de ejercicios en absoluto. Nadie necesita practicar para obtener lo que ya es suyo.
3. Hemos dicho ya que tu santidad es la salvación del mundo. ¿Y qué hay de tu propia salvación? No puedes dar lo que no tienes. Un salvador tiene que haberse salvado. ¿De qué otro modo, si no, podrÃa enseñar lo que es la salvación? Los ejercicios de hoy van dirigidos a ti, en reconocimiento de que tu salvación es crucial para la salvación del mundo. A medida que apliques los ejercicios a tu mundo, el mundo entero se beneficiará.
4. Tu santidad es la respuesta a toda pregunta que alguna vez se haya hecho, se esté haciendo ahora o se haga en el futuro. Tu santidad significa el fin de la culpa y, por ende, el fin del infierno. Tu santidad es la salvación del mundo, asà como la tuya. ¿Cómo podrÃas tú —a quien le pertenece tu santidad— ser excluido de ella? Dios no conoce lo profano. ¿SerÃa posible que Él no conociese a Su Hijo?
5. Se te exhorta a que dediques cinco minutos completos a cada una de las cuatro sesiones de práctica más largas de hoy, y a que esas sesiones sean más frecuentes y de mayor duración. Si quieres exceder los requisitos mÃnimos, se recomienda que lleves a cabo más sesiones en vez de sesiones más largas, aunque sugerimos ambas cosas.
6. Empieza las sesiones de práctica como de costumbre, repitiendo la idea de hoy para tus adentros. Luego, con los ojos cerrados, explora tu mente en busca de pensamientos que no sean amorosos en cualquiera de las formas en que puedan presentarse: desasosiego, depresión, ira, miedo, preocupación, ataque, inseguridad, etc. No importa en qué forma se presenten, no son amorosos y, por lo tanto, son temibles. De ellos, pues, es de los que necesitas salvarte.
7. Todas las situaciones, personalidades o acontecimientos especÃficos que asocies con pensamientos no amorosos de cualquier clase constituyen sujetos apropiados para los ejercicios de hoy. Es imperativo para tu salvación que los veas de otra manera. Impartirles tu bendición es lo que te salvará y lo que te dará la visión.
8. Lentamente, sin hacer una selección consciente y sin poner un énfasis indebido en ninguno en particular, escudriña tu mente en busca de todos aquellos pensamientos que se interponen entre tu salvación y tú. Aplica la idea de hoy a cada uno de ellos de esta manera:
Mis pensamientos no amorosos acerca de _____ me mantienen en el infierno. Mi santidad es mi salvación.
9. Quizá estas sesiones de práctica te resulten más fáciles si las intercalas con varias sesiones cortas en las que simplemente repites muy despacio la idea de hoy varias veces en silencio. Te puede resultar útil asimismo incluir unos cuantos intervalos cortos en los que sencillamente te relajas y no pareces estar pensando en nada. Mantener la concentración es muy difÃcil al principio. Sin embargo, se irá haciendo cada vez más fácil a medida que tu mente se vuelva más disciplinada y menos propensa a distraerse.
10. Mientras tanto, debes sentirte en libertad de introducir variedad en las sesiones de práctica en cualquier forma que te atraiga hacerlo. Mas no debes cambiar la idea en sà al variar el método de aplicación. Sea cual sea la forma en que elijas usarla, la idea debe expresarse de tal manera que su significado sea el hecho de que tu santidad es tu salvación. Finaliza cada sesión de práctica repitiendo una vez más la idea en su forma original y añadiendo:
Si la culpa es el infierno, ¿cuál es su opuesto?
11. En las aplicaciones más cortas, que deben llevarse a cabo unas tres o cuatro veces por hora o incluso más si es posible, puedes hacerte a ti mismo esa pregunta o repetir la idea de hoy, pero preferiblemente ambas cosas. Si te asaltan tentaciones, una variación especialmente útil de la idea es:
Mi santidad es mi salvación de esto.
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Lección 40
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Soy bendito por ser un Hijo de Dios.
1. Comenzamos hoy a afirmar algunas de las
bienaventuranzas a las que tienes derecho por ser Quien eres. Hoy no se
requieren largas sesiones de práctica, sino muchas cortas y frecuentes. Lo
ideal serÃa una cada diez minutos, y se te exhorta a que trates de mantener
este horario y a adherirte a él siempre que puedas. Si te olvidas, trata
de nuevo. Si hay largas interrupciones, trata de nuevo. Siempre que
te acuerdes, trata de nuevo.
2. No es preciso que cierres los ojos durante los
ejercicios, aunque probablemente te resultará beneficioso hacerlo. Mas
puede que durante el dÃa te encuentres en situaciones en las que no puedas
cerrar los ojos. No obstante, no dejes de hacer la sesión por
eso. Puedes practicar muy bien en cualquier circunstancia, si realmente
deseas hacerlo.
3. Los ejercicios de hoy no requieren ningún esfuerzo
ni mucho tiempo. Repite la idea de hoy y luego añade varios de los
atributos que asocias con ser un Hijo de Dios, aplicándotelos a ti
mismo. Una sesión de práctica, por ejemplo, podrÃa consistir en lo
siguiente:
Soy bendito por ser un Hijo de Dios.
Soy feliz y estoy en paz; soy amoroso y estoy contento.
Otra podrÃa ser, por ejemplo:
Soy bendito por ser un Hijo de Dios.
Estoy calmado y sereno; me siento seguro y confiado.
Si sólo dispones de un momento, basta con que simplemente te
digas a ti mismo que eres bendito por ser un Hijo de Dios.
Muy Buenos DÃas 🌈
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Lección 41
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Dios va conmigo dondequiera que yo voy.
1. Con el tiempo, la idea de hoy desvanecerá por
completo la sensación de soledad y abandono que experimentan todos los que se
consideran separados. La depresión es una consecuencia inevitable de la
separación, como también lo son la ansiedad, las preocupaciones, una
profunda sensación de desamparo, la infelicidad, el sufrimiento y el intenso
miedo a perder.
2. Los que se consideran separados han inventado muchos
“remedios” para lo que, según ellos, son “los males del mundo”: Pero la
única cosa que no han hecho es cuestionar la realidad del problema. Los
efectos de éste, no obstante, no se pueden sanar porque el problema no es
real. La idea de hoy tiene el poder de acabar con todo este desatino para
siempre. Pues eso es lo que es, un desatino, por muy serias y trágicas que
parezcan ser sus manifestaciones.
3. En lo profundo de tu interior yace todo lo que es
perfecto, presto a irradiar a través de ti sobre el mundo. Ello sanará
todo pesar y dolor, todo temor y toda sensación de pérdida porque curará a la
mente que pensaba que todas esas cosas eran reales y que sufrÃa debido a la
lealtad que les tenÃa.
4. Jamás se te puede privar de tu perfecta santidad
porque su Fuente va contigo dondequiera que tú vas. Jamás puedes sufrir porque
la Fuente de toda dicha va contigo dondequiera que tú vas. Jamás puedes
estar solo porque la Fuente de toda vida va contigo dondequiera que tú
vas. Nada puede destruir tu paz mental porque Dios va contigo dondequiera
que tú vas.
5. Comprendemos que no creas nada de esto. ¿Cómo
ibas a creerlo cuando la verdad se halla oculta en lo profundo de tu interior,
bajo una pesada nube de pensamientos dementes, densos y turbios que
representan, no obstante, todo lo que ves? Hoy intentaremos por primera
vez atravesar esa obscura y pesada nube y llegar a la luz que se encuentra más
allá.
6. Hoy tendremos una sola sesión de práctica
larga. Por la mañana, a ser posible tan pronto como te levantes, siéntate
en silencio de tres a cinco minutos con los ojos cerrados. Al comienzo de
la sesión de práctica repite la idea de hoy muy lentamente. No trates de
pensar en nada en particular. Trata, en cambio, de experimentar la
sensación de que estás sumergiéndote en tu interior, más allá de todos los
pensamientos vanos del mundo. Trata de llegar hasta lo más profundo de tu
mente, manteniéndola despejada de cualquier pensamiento que pudiese distraerte.
7. De vez en cuando puedes repetir la idea de hoy si
observas que eso te ayuda. Pero sobre todo, trata de sumergirte tan
profundamente como puedas en tu interior, lejos del mundo y de todos sus
pensamientos disparatados. Estás tratando de llegar más allá de todo
ello. Estás tratando de dejar atrás las apariencias y de aproximarte a la
Realidad.
8. Es perfectamente posible llegar a Dios. De
hecho, es muy fácil, ya que es la cosa más natural del mundo. PodrÃa
decirse incluso que es lo único que es natural en el mundo. El camino
quedará despejado, si realmente crees que ello es posible. Este ejercicio
puede producir resultados asombrosos incluso la primera vez que se intenta, y
tarde o temprano acaba por tener éxito. A medida que avancemos ofreceremos
más detalles acerca de este tipo de práctica. No obstante, nunca fracasa
del todo, y es posible tener éxito inmediatamente.
9. Usa la idea frecuentemente a lo largo del dÃa,
repitiéndola muy despacio, preferiblemente con los ojos cerrados. Piensa
en lo que estás diciendo, en el significado de las palabras. Concéntrate
en la santidad que esas palabras te atribuyen, en la compañÃa indefectible de
la que gozas, en la completa protección que te rodea.
10. Puedes ciertamente permitirte el lujo de reÃrte de
los pensamientos de miedo, recordando que Dios va contigo dondequiera que tú
vas.
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Realizamos la práctica de la
Lección 42
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9. Si en ese momento no se presenta en tu conciencia
ningún sujeto en particular, repite simplemente la idea en su forma
original. Trata de no dejar pasar grandes lapsos de tiempo sin recordar la
idea de hoy y, por ende, sin recordar tu función.
Dios es mi Fortaleza.
La visión es Su regalo.
1. La idea de hoy combina dos pensamientos muy
poderosos, ambos de gran importancia. Plantea también una relación de
causa y efecto que explica por qué tus esfuerzos por alcanzar la meta del curso
no pueden ser en vano. Verás, porque ésa es la Voluntad de Dios. Es
Su Fortaleza, no la tuya, la que te da poder. Y es Su regalo, no el tuyo,
el que te ofrece visión.
2. Dios es ciertamente tu fortaleza, y lo que Él da, es
verdaderamente dado. Esto quiere decir que lo puedes recibir en cualquier
momento o lugar, donde quiera que estés y en cualquier circunstancia en la que
te encuentres. Tu paso por el tiempo y por el espacio no es al
azar. No puedes sino estar en el lugar perfecto, en el momento
perfecto. Tal es la Fortaleza de Dios. Tales Sus dones.
3. Hoy llevaremos a cabo dos sesiones de práctica de
tres a cinco minutos cada una; una tan pronto como te despiertes, y la otra, lo
más cerca posible de la hora de irte a dormir. Es mejor, no obstante,
esperar hasta que puedas sentarte tranquilamente a solas en un momento en que
te sientas listo, que preocuparte de la hora en sÃ.
4. Da comienzo a estas sesiones de práctica repitiendo
la idea de hoy lentamente mientras miras a tu alrededor. Luego cierra los
ojos y repite la idea otra vez, aún más despacio que antes. Después de
eso, trata de no pensar en nada, excepto en los pensamientos que se te ocurran
relacionados con la idea de hoy. Puedes pensar, por ejemplo:
La visión tiene que ser posible. Dios da
verdaderamente, o: Los regalos que Dios me ha hecho tienen que ser mÃos porque
Él Mismo me los dio.
5. Cualquier pensamiento que esté claramente
relacionado con la idea de hoy es adecuado. De hecho, tal vez te asombre
la cantidad de entendimiento relacionado con el curso que algunos de tus
pensamientos reflejan. Déjalos que te vengan sin censurarlos, a menos que
notes que tu mente está simplemente divagando y que es obvio que has permitido
que se infiltren pensamientos irrelevantes. Es posible también que llegue
un punto en el que parece que no te van a venir más pensamientos a la
mente. De ocurrir tales interferencias, abre los ojos y repite el
pensamiento una vez más mientras miras lentamente a tu alrededor; después
ciérralos, repite la idea otra vez y continúa buscando en tu mente pensamientos
afines.
6. Recuerda, no obstante, que en conexión con los
ejercicios de hoy no es apropiado que te esfuerces por encontrar pensamientos
afines. Trata sencillamente de hacerte a un lado y dejar que te vengan a
la mente por su cuenta. Si esto te resulta difÃcil, es mejor pasar la
sesión de práctica alternando entre repeticiones lentas de la idea con los ojos
abiertos y luego con los ojos cerrados, que esforzarte por encontrar
pensamientos adecuados.
7. No hay lÃmite en el número de sesiones de práctica
cortas que podrÃan resultarte beneficiosas hoy. La idea de hoy es uno de
los pasos iniciales en el proceso de unificar tus pensamientos y de enseñarte
que estás estudiando un sistema de pensamiento unificado que no carece de nada
que sea necesario, y en el que no se incluye nada contradictorio o irrelevante.
8. Cuanto más a menudo repitas la idea de hoy durante
el transcurso del dÃa, más a menudo estarás recordando que el objetivo del
curso es importante para ti y que no lo has olvidado.
Muy Buenos DÃas 🌈
Feliz Presente!!!
Realizamos la práctica de la
Lección 43
BIENVENID@S
BIENVENID@S
Dios es mi Fuente. No puedo ver separado de Él.
1. La percepción no es un atributo de Dios. El
ámbito de Dios es el del Conocimiento. Sin embargo, Él ha creado al
EspÃritu Santo para que sirva de Mediador entre la percepción y el
Conocimiento. Sin este vÃnculo con Dios, la percepción habrÃa reemplazado
al Conocimiento en tu mente para siempre. Gracias a este vÃnculo con Dios,
la percepción se transformará y se purificará en tal medida que te conducirá al
Conocimiento. Ésa es su función tal como la ve el EspÃritu Santo. Por
lo tanto, ésa es en verdad su función.
2. En Dios no puedes percibir. La percepción no
tiene ninguna función en Dios, y no existe. Pero en la salvación, que es
el proceso de erradicar lo que nunca fue, la percepción tiene un propósito
sumamente importante. Habiéndola inventado el Hijo de Dios para un
propósito no santo, tiene que convertirse ahora en el medio a través del cual
se restaura la santidad en su conciencia. La percepción no tiene
significado. Sin embargo, el EspÃritu Santo le otorga un significado muy
parecido al de Dios. Una percepción que ha sanado se convierte en el medio
por el que el Hijo de Dios perdona a su hermano y, por ende, se perdona a sÃ
mismo.
3. No puedes ver separado de Dios porque no puedes
estar separado de Dios. Todo lo que haces, lo haces en Él, porque todo lo
que piensas, lo piensas con Su Mente. Si la visión es real, y es real en
la medida en que comparte el propósito del EspÃritu Santo, entonces no puedes
ver separado de Dios.
4. Hoy son necesarias tres sesiones de práctica de
cinco minutos cada una. La primera debe hacerse lo más temprano que
puedas; la segunda lo más tarde posible, y la tercera en el momento más
oportuno y adecuado que las circunstancias y la buena disposición
permitan. Al comienzo de estas sesiones repite la idea de hoy para tus
adentros con los ojos cerrados. Luego mira a tu alrededor brevemente,
aplicando la idea especÃficamente a lo que veas. Cuatro o cinco objetos
durante esta fase de la sesión de práctica serán suficientes. PodrÃas
decir, por ejemplo:
Dios es mi Fuente. No puedo ver este escritorio
separado de Él.
Dios es mi Fuente. No puedo ver ese cuadro separado de Él.
5. Si bien esta parte del ejercicio debe ser
relativamente corta, asegúrate, en esta fase de la práctica, de seleccionar los
objetos tan al azar como sea posible, sin controlar su inclusión o
exclusión. Para la segunda fase, la más larga, cierra los ojos, repite la
idea de hoy nuevamente, y luego deja que cualquier pensamiento pertinente que
se te ocurra sea una aportación a la idea de hoy en tu propio estilo
particular. Pensamientos tales como:
Veo a través de los ojos del perdón.
Veo el mundo como un lugar bendito.
El mundo me puede mostrar Quién soy.
Veo mis propios pensamientos, que son como los de Dios.
Cualquier pensamiento que en mayor o menor medida esté
directamente relacionado con la idea de hoy es adecuado.
Los pensamientos
no tienen que tener una relación obvia con la idea, pero tampoco deben oponerse
a ella.
6. Si ves que tu mente se distrae o si comienzas a
notar la presencia de pensamientos que están en clara oposición a la idea de
hoy o si te resulta imposible pensar en algo, abre los ojos, repite la primera
fase del ejercicio y luego intenta de nuevo la segunda. No dejes
transcurrir grandes lapsos de tiempo en los que te enfrascas en pensamientos
irrelevantes. Para evitar eso, vuelve a la primera fase del ejercicio
cuantas veces sea necesario.
7. La forma de la idea, al aplicarla hoy durante las
sesiones de práctica más cortas, puede variar de acuerdo con las circunstancias
y situaciones en las que te encuentres en el transcurso del dÃa. Cuando
estés con otra persona, por ejemplo, trata de acordarte de decirle
silenciosamente:
Dios es mi Fuente.
No puedo verte separado de Él.
Esta variación puede aplicarse por igual tanto a
desconocidos como a aquellas personas con las que crees tener una relación
Ãntima.
De hecho, evita a toda costa hacer distinciones de esta clase.
8. La idea de hoy también debe aplicarse en el
transcurso del dÃa a las diversas situaciones y acontecimientos que puedan
presentarse, especialmente a aquellos que de alguna forma parezcan
afligirte. A tal fin, aplica la idea de esta manera:
Dios es mi Fuente. No puedo ver esto separado de Él.
Muy Buenos DÃas 🌈
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Lección 44
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Dios es la Luz en la que veo.
1. Hoy continuamos con la idea de ayer, agregándole
otra dimensión. No puedes ver en la obscuridad y no puedes fabricar
luz. Puedes fabricar obscuridad y luego pensar que ves en ella, pero la
Luz refleja Vida, y es, por consiguiente, un aspecto de la Creación. La
Creación y la obscuridad no pueden coexistir, pero la Luz y la Vida son
inseparables, pues no son sino diferentes aspectos de la Creación.
2. Para poder ver, tienes que reconocer que la Luz se
encuentra en tu interior y no afuera. No puedes ver fuera de ti, ni
tampoco se encuentra fuera de ti el equipamiento que necesitas para poder
ver. Una parte esencial de ese equipamiento es la Luz que hace posible el
que puedas ver. Esa Luz está siempre contigo, haciendo que la visión sea
posible en toda circunstancia.
3. Hoy vamos a intentar llegar hasta esa luz. Para
tal fin, utilizaremos una forma de ejercicio que ya se sugirió anteriormente y
que vamos a utilizar cada vez más. Dicha forma de ejercicio es
especialmente difÃcil para la mente indisciplinada y representa uno de los
objetivos principales del entrenamiento mental. Requiere precisamente lo
que le falta a la mente sin entrenar. Con todo, si has de ver, dicho
entrenamiento tiene que tener lugar.
4. Lleva a cabo como mÃnimo tres sesiones de práctica
hoy, cada una de tres a cinco minutos de duración. Recomendamos
enfáticamente que les dediques más tiempo, pero únicamente si notas que el
tiempo pasa sin que experimentes ninguna sensación de tensión o muy
poca. La forma de práctica que vamos a utilizar hoy es la más natural y
fácil del mundo para la mente entrenada, tal como parece ser la más antinatural
y difÃcil para la mente sin entrenar.
5. Tu mente ya no está completamente sin
entrenar. Estás bastante preparado para aprender la forma de ejercicio que
vamos a utilizar hoy, pero es posible que te topes con una gran
resistencia. La razón es muy simple. Al practicar de esta manera, te
desprendes de todo lo que ahora crees y de todos los pensamientos que has
inventado. Propiamente dicho, esto constituye tu liberación del
infierno. Sin embargo, si se percibe a través de los ojos del ego, es una
pérdida de identidad y un descenso al infierno.
6. Si te puedes apartar del ego, aunque sólo sea un
poco, no tendrás dificultad alguna en reconocer que su oposición y sus miedos
no significan nada. Tal vez te resulte útil recordarte a ti mismo de vez
en cuando, que alcanzar la luz es escapar de la obscuridad, independientemente
que creas lo contrario. Dios es la Luz en la que ves. Estás
intentando llegar a Él.
7. Da comienzo a la sesión de práctica repitiendo la
idea de hoy con los ojos abiertos, luego ciérralos lentamente mientras repites
la idea varias veces más. Trata entonces de sumergirte en tu mente,
abandonando cualquier clase de interferencia e intrusión a medida que te
sumerges serenamente más allá de ellas. No hay nada, excepto tú, que pueda
impedirle a tu mente hacer esto. Tu mente está sencillamente siguiendo su
curso natural. Trata de observar los pensamientos que te vengan sin
involucrarte con ninguno de ellos, y luego pásalos de largo tranquilamente.
8. Si bien no se recomienda ningún enfoque en
particular para esta forma de ejercicio, sà es necesario que te des cuenta de
cuán importante es lo que estás haciendo, el inestimable valor que ello tiene
para ti, asà como que seas consciente de que estás intentando hacer algo muy
sagrado. La salvación es el más feliz de todos tus logros. Es
asimismo el único que tiene sentido porque es el único que tiene verdadera
utilidad para ti.
9. Si experimentas cualquier clase de resistencia, haz
una pausa lo suficientemente larga como para poder repetir la idea de hoy con
los ojos cerrados, a no ser que notes que tienes miedo. En ese caso es
probable que abrir los ojos brevemente te haga sentir más
tranquilo. Trata, sin embargo, de reanudar los ejercicios con los ojos
cerrados tan pronto como puedas.
10. Si estás haciendo los ejercicios correctamente,
deberÃas experimentar una cierta sensación de relajación e incluso sentir que
te estás aproximando a la Luz o, de hecho, adentrándote en Ella. Trata de
pensar en la Luz, sin forma y sin lÃmites, según pasas de largo los
pensamientos de este mundo. Y no te olvides de que no te pueden atar a él
a no ser que tú les des el poder de hacerlo.
11. Durante el transcurso del dÃa, repite la idea a
menudo con los ojos abiertos o cerrados, como mejor te parezca en su
momento. Pero no te olvides de repetirla. Sobre todo, decÃdete hoy a
no olvidarte.
Muy Buenos DÃas 🌈
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Lección 45
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Dios es la Mente con la que pienso.
1. La idea de hoy es la llave que te dará acceso a tus
pensamientos reales, los cuales no tienen nada que ver con lo que crees
que piensas, de la misma manera en que nada de lo que piensas que ves guarda
relación alguna con la visión. No existe ninguna relación entre lo que es
real y lo que tú crees que es real. Ni uno solo de los que según tú son
tus pensamientos reales se parece en modo alguno a tus pensamientos
reales. Nada de lo que crees que ves guarda semejanza alguna con lo que la
visión te mostrará.
2. Piensas con la Mente de Dios. Por lo tanto,
compartes tus pensamientos con Él, de la misma forma en que Él comparte los
Suyos contigo. Son los mismos pensamientos porque los piensa la misma
Mente. Compartir es hacer de manera semejante o hacer lo mismo. Los
pensamientos que piensas con la Mente de Dios no abandonan tu mente porque los
pensamientos no abandonan su fuente. Por consiguiente, tus pensamientos
están en la Mente de Dios, al igual que tú. Están en tu mente también,
donde Él está. Tal como tú eres parte de Su Mente, asà también tus
pensamientos son parte de Su Mente.
3. ¿Dónde están, entonces, tus pensamientos
reales? Hoy intentaremos llegar a ellos. Tendremos que buscarlos en
tu mente porque ahà es donde se encuentran. Aún tienen que estar ahÃ, ya
que no pueden haber abandonado su fuente. Lo que la Mente de Dios ha
pensado es eterno, al ser parte de la Creación.
4. Nuestras tres sesiones de práctica de hoy, de cinco
minutos cada una, seguirán el mismo modelo general que usamos al aplicar la
idea de ayer. Intentaremos abandonar lo irreal y buscar lo
real. Negaremos el mundo en favor de la verdad. No permitiremos que
los pensamientos del mundo nos detengan. No dejaremos que las creencias
del mundo nos digan que lo que Dios quiere que hagamos es imposible. En
lugar de ello, trataremos de reconocer que sólo aquello que Dios quiere que
hagamos es posible.
5. Trataremos asimismo de comprender que sólo lo que
Dios quiere que hagamos es lo que nosotros queremos hacer. Y también
trataremos de recordar que no podemos fracasar al hacer lo que Él quiere que
hagamos. Tenemos hoy todas las razones del mundo para sentirnos seguros de
que vamos a triunfar, pues ésa es la Voluntad de Dios.
6. Comienza los ejercicios de hoy repitiendo la idea
para tus adentros, al mismo tiempo que cierras los ojos. Luego dedica unos
cuantos minutos a pensar en ideas afines que procedan de ti, mientras mantienes
la idea presente en tu mente. Una vez que hayas añadido cuatro o cinco de
tus pensamientos a la idea, repite ésta otra vez mientras te dices a ti mismo
suavemente:
Mis pensamientos reales están en mi mente.
Quiero encontrarlos.
Trata luego de ir más allá de todos los pensamientos
irreales que cubren la verdad en tu mente y de llegar a lo eterno.
7. Debajo de todos los pensamientos insensatos e ideas
descabelladas con las que has abarrotado tu mente, se encuentran los
pensamientos que pensaste con Dios en el principio. Están ahà en tu mente,
ahora mismo, completamente inalterados. Siempre estarán en tu mente, tal
como siempre lo han estado. Todo lo que has pensado desde entonces
cambiará, pero los cimientos sobre los que eso descansa son absolutamente
inmutables.
8. Hacia esos cimientos es adonde apuntan los
ejercicios de hoy. Ahà es donde tu mente está unida a la Mente de
Dios. Ahà es donde tus pensamientos son uno con los Suyos. Para este
tipo de práctica sólo se necesita una cosa: que tu actitud al llevarla a cabo
sea la misma que tendrÃas ante un altar consagrado en el Cielo a Dios el Padre
y a Dios el Hijo. Pues tal es el lugar al que estás intentando
llegar. Probablemente no puedes darte cuenta todavÃa de cuán alto estás
intentando elevarte. Sin embargo, aun con el poco entendimiento que has
adquirido hasta la fecha, deberÃas ser capaz de recordarte a ti mismo que esto
no es un juego fútil, sino un ejercicio de santidad y un intento de alcanzar el
Reino de los Cielos.
9. En las sesiones de práctica cortas de hoy, trata de
recordar cuán importante es para ti comprender la santidad de la mente que
piensa con Dios. Mientras repites la idea a lo largo del dÃa, dedica uno o
dos minutos a apreciar la santidad de tu mente. Deja a un lado, aunque sea
brevemente, todos los pensamientos que son indignos de Aquél de Quien eres
anfitrión. Y dale gracias por los pensamientos que Él está pensando
contigo.
Muy Buenos DÃas 🌈
Feliz Presente!!!
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Lección 46
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Dios es el Amor en el que perdono.
1. Dios no perdona porque nunca ha condenado. Y
primero tiene que haber condenación para que el perdón sea necesario. El
perdón es la mayor necesidad de este mundo, y esto se debe a que es un mundo de
ilusiones. Aquellos que perdonan se liberan a sà mismos de las ilusiones,
mientras que los que se niegan a hacerlo se atan a ellas. De la misma
manera en que sólo te condenas a ti mismo, de igual modo, sólo te perdonas a ti
mismo.
2. Pero si bien Dios no perdona, Su Amor es, no
obstante, la base del perdón. El miedo condena y el amor perdona. El
perdón, pues, des-hace lo que el miedo ha producido y lleva la mente de nuevo a
la conciencia de Dios. Por esta razón, al perdón puede llamársele
verdaderamente salvación. Es el medio a través del cual desaparecen las
ilusiones.
3. Los ejercicios de hoy requieren por lo menos tres
sesiones de práctica de cinco minutos completos y el mayor número posible de
las más cortas. Como de costumbre, comienza las sesiones de práctica más
largas repitiendo la idea de hoy para tus adentros. Cierra los ojos
mientras lo haces, y dedica un minuto o dos a explorar tu mente en busca de
aquellas personas a quienes no has perdonado. No importa en qué medida no
las hayas perdonado. O las has perdonado completamente o no las has
perdonado en absoluto.
4. Si estás haciendo los ejercicios correctamente no
deberÃas tener ninguna dificultad en encontrar un buen número de personas a
quienes no has perdonado. En general, se puede asumir correctamente que
cualquier persona que no te caiga bien es un sujeto adecuado. Menciona
cada una de ellas por su nombre, y di:
[Nombre], Dios es el Amor en el que te perdono.
5. El propósito de la primera fase de las sesiones de
práctica de hoy es colocarte en una posición desde la que puedes perdonarte a
ti mismo. Después que hayas aplicado la idea a todas las personas que te
hayan venido a la mente, di para tus adentros:
Dios es el Amor en el que me perdono a mà mismo.
Dedica luego el resto de la sesión a añadir ideas afines
tales como:
Dios es el Amor con el que me amo a mà mismo.
Dios es el Amor en el que me alzo bendecido.
6. El modelo a seguir en cada aplicación puede variar
considerablemente, pero no se debe perder de vista la idea
central. PodrÃas decir, por ejemplo:
No puedo ser culpable porque soy un Hijo de Dios.
Ya he sido perdonado.
El miedo no tiene cabida en una mente que Dios ama.
No tengo necesidad de atacar porque el amor me ha perdonado.
Ya he sido perdonado.
El miedo no tiene cabida en una mente que Dios ama.
No tengo necesidad de atacar porque el amor me ha perdonado.
La sesión de práctica debe terminar, no obstante, con una
repetición de la idea de hoy en su forma original.
7. Las sesiones de práctica más cortas pueden consistir
ya sea en una repetición de la idea de hoy en su forma original o en una afÃn,
según prefieras. Asegúrate, no obstante, de aplicar la idea de manera más
concreta si surge la necesidad. Esto será necesario en cualquier momento
del dÃa en el que te percates de cualquier reacción negativa hacia alguien,
tanto si esa persona está presente como si no. En tal caso, dile
silenciosamente:
Dios es el Amor en el que te perdono.
Muy Buenos DÃas 🌈
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Lección 47
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Dios es la Fortaleza en la que confÃo.
1. Si sólo confÃas en tus propias fuerzas, tienes todas
las razones del mundo para sentirte aprensivo, ansioso y atemorizado. ¿Qué
puedes predecir o controlar? ¿Qué hay en ti con lo que puedas
contar? ¿Qué te podrÃa capacitar para ser consciente de todas las facetas
de un problema y de resolverlos todos de tal manera que de ello sólo resultase
lo bueno? ¿Qué hay en ti que te permita poder reconocer la solución
correcta y garantizar su consecución?
2. Por ti mismo no puedes hacer ninguna de esas
cosas. Creer que puedes es poner tu confianza en algo que no es digno de
ella, y justificar el miedo, la ansiedad, la depresión, la ira y el pesar. ¿Quién
puede depositar su fe en la debilidad y sentirse seguro? Por otra parte,
¿quién puede depositar su fe en la fortaleza y sentirse débil?
3. Dios es tu seguridad en toda circunstancia. Su
Voz habla por Él en toda situación y en todos los aspectos de cada situación,
diciéndote exactamente qué es lo que tienes que hacer para invocar Su Fortaleza
y Su Protección. En esto no hay excepciones porque en Dios no hay
excepciones. Y la Voz que habla por Él piensa como Él.
4. Hoy trataremos de llegar más allá de tu debilidad
hasta la Fuente de la verdadera Fortaleza. Son necesarias hoy cuatro
sesiones de práctica de cinco minutos cada una, aunque se te exhorta a que
hagas más y a que les dediques más tiempo. Cierra los ojos y comienza como
de costumbre repitiendo la idea de hoy. Luego dedica un minuto o dos a
buscar situaciones en tu vida que hayas revestido de temor, y desecha cada una
de ellas diciéndote a ti mismo:
Dios es la Fortaleza en la que confÃo.
5. Trata ahora de deslizarte más allá de todas las
preocupaciones relacionadas con tu propia sensación de insuficiencia. Es
obvio que cualquier situación que te causa inquietud está asociada con
sentimientos de insuficiencia, pues, de lo contrario, creerÃas que puedes
lidiar con la situación con éxito. Confiando en ti mismo no es la manera
de adquirir confianza. Mas la Fortaleza de Dios en ti tiene éxito en todo.
6. Reconocer tu propia debilidad es un paso necesario
para la corrección de tus errores, pero no es suficiente para darte la
confianza que necesitas y a la que tienes derecho. Debes adquirir asimismo
la conciencia de que confiar en tu verdadera fortaleza está plenamente
justificado en relación con todo y en toda circunstancia.
7. En la última fase de cada sesión de práctica, trata
de llegar muy hondo dentro de tu mente a un lugar de verdadera
seguridad. Reconocerás que has llegado cuando sientas una profunda
sensación de paz, por muy breve que sea. Despréndete de todas las
trivialidades que bullen y burbujean en la superficie de tu mente, y sumérgete
por debajo de ellas hasta llegar al Reino de los Cielos. Hay un lugar en
ti donde hay perfecta paz. Hay un lugar en ti en el que nada es
imposible. Hay un lugar en ti donde mora la Fortaleza de Dios.
8. Repite la idea frecuentemente en el transcurso del
dÃa. Úsala como respuesta a cualquier cosa que te perturbe. Recuerda
que tienes derecho a la paz porque estás depositando tu confianza en la
Fortaleza de Dios.
Muy Buenos DÃas 🌈
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Lección 48
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No hay nada que temer.
1. La idea de hoy afirma simplemente un hecho. No
es un hecho para los que creen en ilusiones, mas las ilusiones no son
hechos. En realidad no hay nada que temer. Esto es algo muy fácil de
reconocer. Pero a los que quieren que las ilusiones sean verdad les es muy
difÃcil reconocerlo.
2. Las sesiones de práctica de hoy serán muy cortas,
muy simples y muy frecuentes. Repite sencillamente la idea tan a menudo
como puedas. Puedes hacerlo con los ojos abiertos en cualquier momento o
situación. Recomendamos enérgicamente, no obstante, que siempre que puedas
cierres los ojos durante aproximadamente un minuto y repitas la idea lentamente
para tus adentros varias veces. Es especialmente importante también que la
uses de inmediato si observas que algo perturba tu paz mental.
3. La presencia del miedo es señal inequÃvoca de que
estás confiando en tu propia fortaleza. La conciencia de que no hay nada
que temer indica que en algún lugar de tu mente, aunque no necesariamente en un
lugar que puedas reconocer, has recordado a Dios y has dejado que Su Fortaleza
ocupe el lugar de tu debilidad. En el instante en que estés dispuesto a
hacer eso, ciertamente no habrá nada que temer.
Muy Buenos DÃas 🌈
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Lección 49
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La Voz de Dios me habla durante todo el dÃa.
1. Es muy posible escuchar la Voz de Dios durante todo
el dÃa sin que ello interrumpa para nada tus actividades normales. La
parte de tu mente donde reside la verdad está en constante comunicación con
Dios, tanto si eres consciente de ello como si no. Es la otra parte de tu
mente la que opera en el mundo y la que obedece sus leyes. Ésa es la parte
que está constantemente distraÃda, y que es desorganizada y sumamente insegura.
2. La parte que está escuchando a la Voz de Dios es
serena, está en continuo reposo y llena de absoluta seguridad. Es la única
parte que realmente existe. La otra es una loca ilusión, frenética y
perturbada, aunque desprovista de toda realidad. Trata hoy de no prestarle
oÃdos. Trata de identificarte con la parte de tu mente donde la quietud y
la paz reinan para siempre. Trata de oÃr la Voz de Dios llamándote
amorosamente, recordándote que el Creador no se ha olvidado de Su Hijo.
3. Hoy necesitaremos por lo menos cuatro sesiones de
práctica de cinco minutos cada una e incluso más si es posible. Trataremos
en verdad de oÃr la Voz de Dios recordándote a Dios y a tu
Ser. Abordaremos el más santo y gozoso de todos los pensamientos llenos de
confianza, sabiendo que al hacer esto estamos uniendo nuestra voluntad a la
Voluntad de Dios. Él quiere que oigas Su Voz. Te la dio para que la
oyeras.
4. Escucha en profundo silencio. Permanece muy
quedo y abre tu mente. Ve más allá de todos los chillidos estridentes e
imaginaciones enfermizas que encubren tus verdaderos pensamientos y empañan tu
eterno vÃnculo con Dios. Sumérgete profundamente en la paz que te espera
más allá de los frenéticos y tumultuosos pensamientos, sonidos e imágenes de
este mundo demente. No vives aquÃ. Estamos tratando de llegar a tu
verdadero hogar. Estamos tratando de llegar al lugar donde eres
verdaderamente bienvenido. Estamos tratando de llegar a Dios.
5. No te olvides de repetir la idea de hoy
frecuentemente. Hazlo con los ojos abiertos cuando sea necesario, pero
ciérralos siempre que sea posible. Y asegúrate de sentarte quedamente y de
repetir la idea cada vez que puedas, cerrando los ojos al mundo y comprendiendo
que estás invitando a la Voz de Dios a que te hable.
Muy Buenos DÃas 🌈
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Lección 50
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Lección 46
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